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CAMBIO CLIMÁTICO Y PLÁSTICO EN LOS OCÉANOS

Hace unos cuantos meses escuchaba por primera vez la existencia de varias “Islas de plástico” repartidas en nuestros Océanos.  Atlántico Norte y Sur, Indico,  Pacífico…ninguno de ellos está a salvo.  El pasado 8 de junio se celebraba el Día Mundial de los Océanos. No es un problema nuevo, el uso de plásticos de un sólo uso se globalizó hace décadas. Las consecuencias para nuestros ecosistemas, catastróficas.

La naturaleza tiene la capacidad de devolvernos con recargo todas nuestras agresiones. Salvo Trump, no deben quedar muchas personas en el mundo que se atrevan a cuestionar los hechos, el cambio climático está aquí, y la causa-efecto es palpable y evidente.  “Cuando marzo mayea mayo marzea”, me viene a la cabeza un dicho popular muy de mi abuela,  siempre sabias palabras, y acierto milimétrico en la predicción, eran otros tiempos, seguramente mucho más respetuosos con el medio. 

Guerra al plástico

Las corrientes oceánicas “juegan” caprichosamente con nuestros residuos plásticos, hasta el punto de acumularlos en “islas” de dimensiones descomunales, una de las de mayor tamaño está en el Pacífico Norte, entre Hawai y California, cuya superficie es superior a la de España.  Los puntos de mayor acumulación se encuentran en los llamados giros subtropicaleszonas que actúan como impresionantes remolinos de plástico. La superficie es la punta de un iceberg que esconde toneladas de residuos a kms de profundidad. La falta de oxígeno y de luz a mayor profundidad, dos de los factores que contribuyen a la descomposición del plástico, hacen que la previsión sea que esos residuos habitarán el fondo marino durante siglos.

No es una foto fija, los océanos se han convertido en el cubo de basura de la humanidad, el drama es global y nos afecta a todos. Ya es un hecho que esos plásticos forman parte de nuestra cadena alimenticia, acaban con millones de peces que los ingieren, alteran ecosistemas, y vuelven a su origen con un efecto boomerang claro,  “Al César lo que es del César”. que dicen algunos. Esperamos que no sea imparable.

En LoveUBio creemos en el efecto mariposa, una pequeña acción puede cambiarlo todo. Y desde nuestro pequeño lugar en el mundo NO vamos a contribuir al desastre comercializando plástico. Hay otra vía, quizás con más curvas, pero la opción compostable y sostenible es irrenunciable desde nuestro inicio, es un pilar básico.

LA TRAGEDIA EN NÚMEROS

  • Se estima que si persiste la proyección actual, en 2050 habrá en los océanos mayor número de toneladas de plástico, que de propios peces.
  • Asia es responsable de en torno al 85% del vertido mundial de plásticos. China, Filipinas e Indonesia destacan en ese ranking de la vergüenza. Según un estudio de “Science” sólo 20 países se reparten un pastel del 83% de vertidos. Entre ellos, algunos asiáticos y africanos en vías de desarrollo, pero también potencias como EEUU. 
  • Según cálculos de la ONU en torno a 13 millones de toneladas de plástico son vertidas al océano anualmente. El porcentaje más elevado, un 80% de esa basura proviene de la tierra, mientras que el 20% restante de las llamadas fuentes marinas, como pueden ser aparejos de pesca.
  • Los ríos que más vertidos plásticos “aportan” son el “Yangtsé” (China) con amplia diferencia sobre el Ganges (India y Bangladés). En éste top 10 de nulo prestigio aparecen ilustres como el Amazonas (América del Sur).
Plásticos en los océanos

¿HAY MOTIVOS PARA LA ESPERANZA?

Viendo la dinámica cuesta creer que podamos ser optimistas. Los gobiernos tienen una responsabilidad crucial en su cambio de políticas de gestión de residuos, desarrollo de alternativas sostenibles y en la legislación en cuanto a las limitaciones de la comercialización de plásticos. Pero todo parte del uso individual que hagamos de los plásticos una vez termina su vida útil, o incluso en la decisión personal de optar por productos y alimentos sostenibles en cuanto a su envasado.  

“The Ocean Cleanup”

Un motivo para la esperanza es que un chico de “veintipocos" años, el holandés Boyan Slat, consiguiese la financiación suficiente para abordar lo que él llama “la mayor limpieza del océano de la historia”. Después de unas vacaciones y varias inmersiones de buceo en el Mediterráneo, todo cambió para Boyan, no podía quedarse de brazos cruzados ante lo que estaba viendo.

 Mediante el diseño de descomunales barreras flotantes de hasta 100kms colocadas estratégicamente para favorecerse de las propias corrientes oceánicas, pretende acumular macroplásticos y eliminar en 10 años aproximadamente la mitad de los residuos del giro del Pacífico Norte. Su pericia a la hora de sacar el máximo partido a las condiciones naturales, junto con su determinación, le han valido para ser merecedor del primer premio medioambiental de la ONU.

¿Por qué no creer que otro mundo es posible?    

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